domingo, 15 de mayo de 2016

GIUSEPPE ABBIATI Y EL JARRÓN EGIPCIO

Roma, Italia, julio 2010. Un arqueólogo italiano llamado Giuseppe Abbiati, de 35 años nacido en Roma, tiene que ir de viaje al norte de Africa, a una expedición arqueológica al Valle de los Reyes, Egipto. Parte del Aeropuerto Internacional Leonardo Da Vinci,a las 6:30 am el día 3 de julio de 2010, con todo su equipaje, hace una escala en la ciudad de Trípoli, capital del Estado de Libia, luego toma otro avión, que finalmente va directo a El Cairo, Egipto. Luego de llegar, se hospeda en el hotel Pyramids Park Resort Cairo, después de descansar, al día siguiente empaca sus cosas y sus provisiones, para marcharse con todos los integrantes, del equipo de investigación, que está formado no solo por el, sino que por muchos extranjeros, ya que todos juntos realizarán la expedición, hacia el Valle de los Reyes. Se trasladan en vehículo, saliendo de El Cairo, cruzando varias ciudades del país pero parando y descansando, todas la veces que sean necesarias, atravesando parte del desierto por fin llegan a la necrópolis del antiguo Egipto. Al llegar despliegan todo su campamento, y los equipos de investigación, comienzan a excavar en una de las zonas del sitio, cuando un integrante del equipo de arqueólogos y antropólogos, descubre una pequeña abertura en el suelo, que parece ser una entrada a una tumba de algún faraón, Giuseppe y 4 miembros, cuidadosamente con los instrumentos adecuados, despejan el camino, para descender utilizan el mejor sistema de seguridad, obviamente con linternas y faros muy potentes, en instantes llegan hasta el final del camino. Iluminando todo a su paso. Este hombre con su linterna, apunta hacia el costado del pasadizo secreto y estrecho, y descubre unos extraños y antiguos jeroglíficos egipcios, que al traducirlos develan un inhóspito lugar, donde supuestamente están ocultos, los tesoros del Rey Salomón y el Arca de la Alianza, pero para llegar hasta ese sitio, deberán tener en cuenta un sin fin de peligros. Al pasar el tiempo, siguen los pasos que los jeroglíficos le indicaron, el único obstáculo que por el momento se les impone en su trayecto, es que ahí hay poco oxígeno, porque están varios metros bajo tierra, de pronto se acercan a un paraje determinado, donde contiene antiguas y temerarias trampas, que fueron diseñadas por los antiguos egipcios, para proteger ese sagrado espacio. Posteriormente y metódicamente de no morir en el intento, de atravesar esa venerable área, consiguen acceder a la tumba de Amenofis III , faraón de XVIII dinastía de Egipto, que gobernó de de c. 1390/1 a 1353/2 a. c, pero al parecer, no ese no es el sitio donde se encuentran, los tesoros del Rey Salomón y el Arca de la Alianza. Inspeccionando y observando todo, en un oscuro y frío rincón, de la cámara funeraria del arcaico soberano egipcio, Giuseppe descubre un añejo jarrón, sin querer se le cae y se le rompe, pero en su interior contiene una especie de mapa, con mas pistas, en uno de sus símbolos, describe que detrás de una misteriosa puerta, al lado del sarcófago del faraón, yace todos los sagrados tesoros, de todas las civilizaciones que nadie jamas pudo hallar su paradero. El arqueólogo jala una palanca y el pasadizo se abre, cuando acceden al enorme lugar, Giuseppe y sus 4 acompañantes que dan inmóviles, por lo que presencian, ese es el espacio venerable donde reposan todos esos fantásticos tesoros, de todas las civilizaciones de toda la humanidad, de cada tiempo y de cada era, mas el Arca de la Alianza y todos las riquezas del Rey Salomón. Pero no obstante, se fijan que en una de las columnas, está escrita una maldición, que todo aquel que toque o profane cualquier riqueza, será condenado eternamente, sufrirá las peores consecuencias y perecerá al poco tiempo, los cinco asustados se retiran con humildad y respeto de ese sagrado sitio. Por el mismo trayecto que vinieron, se marchan, teniendo la misma precaución, ninguno muere al cruzar las antiguas trampas, por fin suben y salen a la superficie, contentos con su gran odisea de toda su vida, regresan cada uno a su país, un tiempo después, el joven arqueólogo, da una charla de historia antigua en una sala de audiencia en Roma, cuenta su maravillosa anécdota al público, y también su gran travesía junto a su equipo, nada más y nada menos que por el Valle de los Reyes, en la tierra de los faraones.

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